reciba un afectuoso y solidario saludo. Decir que lamento profundamente su pérdida no va a mitigar el dolor que lo acompaña, sin embargo realmente mi corazón lo acompaña en este dolor. Soy un ciudadano más de esta ciudad (Guayaquil), de este pobre país, médico de profesión. Hace 2 meses me convertí en una cifra más entre las víctimas del denominado "secuestro exprés" y justamente la noche de ayer he tenido que sufrir en carne propia ver a mi hermana menor derramando gruesas lágrimas por haber sido ella una víctima más. Gracias a Dios a más del susto de muerte, la pérdida material y el trauma de haber sido manoseada en su pecho para "buscar dinero", no sufrimos la pérdida del ser querido, pero ¿cómo sabemos que no ocurrirá después?.
Soy un firme creyente de que ni un cabello de nuestras cabezas caerá sin que así Dios lo disponga y por ello creo y se que los días de nuestras vidas a pesar de darlos por descontados, no nos pertenecen y están contados, por Dios, el destino, la vida ó como se le quiera llamar, por ello el día y la hora de nuestra muerte es inevitable, pero creo también que el libre albedrío que se nos ha dado debe ser usado para VIVIR, de verdad, en paz, armonía, con conciencia y respeto, por ello no podemos aceptar el "vivir" aterrorizados, con miedo al hoy, al mañana, no podemos permitir que unos cuantos malvados se conviertan en dueños de algo que no les pertenece: nuestras vidas y nuestras muertes.
Como mencioné al principio, no he sufrido la desgracia de la pérdida de un ser querido por violencia, pero conozco la sensación de impotencia, de ira, de terror, de injusticia, de odio, de arrepentimiento que embarga nuestro corazón ante estos actos violentos vividos en carne propia.
Creo que es hora de hacer algo, porque nadie lo hará por nosotros. Creo que es importante hacer escuchar nuestra voz al mundo y actuar como el agua contra la roca. No sé cómo alivianar su corazón del dolor pero quiero poder hacer algo para que nadie más cargue con ese peso en el suyo.
Confieso que cuando sufrí violencia personalmente y el día de ayer que lo vivió mi hermanita, sólo quise matar, eliminar a estos infelices y tomar a sus hijos y mujeres y torturarlos y degollarlos frente a sus ojos para que sufran como lo hacen con nosotros, pero comprendí y comprendo que la violencia sólo genera violencia. Que el odio sólo atrae odio y me atemoricé del monstruo en el que me puedo llegar a convertir si permito que las pasiones se desborden. Me transformaría en uno de ellos.
Pero también comprendí que si bien la violencia no es el camino, la pasividad y el estatismo tampoco lo son. Lamentablemente vivimos en una sociedad en la que nos hemos acostumbrado a que gane el que más grita, el más vivo, el mas fuerte. Y eso funciona para quienes se llevaron la vida de su hijo y para quienes dirigen el gobierno que su hijo y muchos más tratan de defender a diario. Pero no es menos cierto que esta sociedad es responsabilidad y consecuencia no sólo de los que nombré sino de todos nosotros.
Por ello pienso que existen 3 vías:
1.- La violenta
2.- La no violenta
3.- La mixta
Prefiero la mixta. Pienso que para cambiar una sociedad que ha requerido años para llegar al grado de degeneración en la que está esta, requerirá de al menos el mismo tiempo para arreglarla, pero también de los mismos bríos, ánimos, empeño y fuerza que pusieron quienes la trajeron hasta acá.
Creo que es hora de empezar. Si el camino será el de "sensibilizar" de "abrir los ojos y oídos" de los gobernantes como lo dice en su carta, pues es hora de hacerlo, pero no como ha ocurrido antes, un plantón, una marcha y ya. Necesitamos la constancia y la continuidad del agua sobre la roca. No cambiarán ante un reclamo de pocos de unos días ni tampoco por el reclamo de muchos UN día, pero se rendirán ante la lucha de algunos TODOS los días. Recordemos que al que pide se le dará y el que busque encontrará. Si no nos abren la puerta porque es lo justo al menos lo harán para que dejemos de molestar.
Estoy a su disposición en lo que pueda ayudar. No sé por donde empezar pero estoy dispuesto a empezar para hacer de este país un verdadero lugar mejor. Con las oraciones y con el trabajo de mis manos.
Saludos fraternos,
Patricio
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