Señor Sarmiento:
Primeramente permitame darle mis condolencias por tan irreparable perdida, tengo tres hijas pequeñas y no se que haría si a alguna de ellas le sucede algo, por eso no puedo ni imaginar el dolor tan grande y profundo que esta sintiendo.
Mi carta es para apoyarlo en cualquier movimiento, grupo o lo que decida hacer para obligar a nuestras autoridades a tomar cartas en el asunto en la lucha contra la delincuencia. Pienso que todos debemos apoyar, porque mañana nos puede suceder una desgracia a cualquiera y será muy tarde para tratar de hacer algo.
Espero que su voz tenga eco en miles de ecuatorianos y que juntos podamos hacer frente a la delincuencia.
Me despido de usted, no sin antes desearle éxitos en esta lucha.
Atentamente,
Milena Abad
No hay comentarios:
Publicar un comentario