miércoles, 10 de noviembre de 2010

Apoyo

Estimado Dr. Sarmiento: No tengo el gusto de conocerlo personalmente,  pero el relato que usted comparte con los lectores de El Universo, sinceramente me ha conmovido profundamente.
A Dios gracias no he pasado por un caso como el suyo, pero comparto plenamente los conceptos allí vertidos acerca de la seguridad. Que fácil resulta para los desconocidos oír de una muerte más, que difícil y penoso resulta para los padres aceptar la muerte de un hijo.
Tengo una esposa y dos hijos de 31 y 27 anos respectivamente, a los que amo con el alma. Sólo intento comprender su enorme dolor y me solidarizo con usted y su digna familia. Reciba nuestra sincera nota de pesar por tan irreparable pérdida y cuente con nosotros para luchar por un mejor país.
Que Dios le bendiga y le brinde el consuelo que todos en algún momento de estos necesitamos.

Un abrazo,

Augusto Toapanta     

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