Me hubiera encantado acompañarlo de cuerpo presente en estos momentos, pero por razones que no vale comentarlas me fue imposible estar junto con usted y su familia. Esta prueba tan difícil que está viviendo, constituye un momento de reflexión para todos quienes somos padres, y da a entender que debemos inexorablemente cambiar el sentido que le debemos dar a nuestras vidas. Comprendo cómo debe de estar de afligida su alma, pues no es fácil aceptar la pérdida de un ser querido, y menos de un hijo. De todas formas la vida continúa y debemos dar un paso al frente y sacar todas nuestras fuerzas para seguir avanzando por los caminos que ella nos muestre. Usted es un ser fuerte con corazón noble, que Dios en su sabiduría lo llene de valor y fuerzas para tratar de superar este momento tan amargo que le ha tocado y le tocará vivir. Reciba una voz de aliento y consuelo por esta pérdida irreparable. Al mismo tiempo mi querido amigo y ex jefe le expreso mi sentido de admiración hacia su persona por la labor que está realizando, sentando un precedente para tratar de detener esta maldita ola delictiva que enlútese los hogares y entristece nuestras almas. Un abraso, y apoyo incondicional Ab. Pablo Bermeo Rodríguez
jueves, 11 de noviembre de 2010
Mi querido amigo
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