jueves, 11 de noviembre de 2010

Mi querido amigo

Me hubiera encantado acompañarlo de cuerpo presente en estos
momentos, pero por razones que no vale comentarlas me fue imposible
estar junto con usted y su familia.
Esta prueba tan difícil que está viviendo, constituye un momento de
reflexión para todos quienes somos padres, y da a entender que debemos
inexorablemente cambiar el sentido que le debemos dar a nuestras
vidas.
Comprendo cómo debe de estar de afligida su alma, pues no es fácil
aceptar la pérdida de un ser querido, y menos de un hijo.
De todas formas la vida continúa y debemos dar un paso al frente y
sacar todas nuestras fuerzas para seguir avanzando por los caminos que
ella nos muestre. Usted es un ser fuerte con corazón noble, que
Dios en su sabiduría lo llene de valor y fuerzas para tratar de
superar este momento tan amargo que le ha tocado y le tocará vivir.
Reciba una voz de aliento y consuelo por esta pérdida irreparable.
Al mismo tiempo mi querido amigo y ex jefe le expreso mi sentido de
admiración hacia su persona por la labor que está realizando,
sentando un precedente para tratar de detener esta maldita ola
delictiva que enlútese los hogares y entristece nuestras almas.
Un abraso, y apoyo incondicional
 
Ab. Pablo Bermeo Rodríguez

No hay comentarios:

Publicar un comentario