Estimado señor Sarmiento:
Un gusto saludarlo a la vez siento mucho la irreparable pérdida de su hijo. No he perdido ningún familiar a causa de estos criminales, sin embargo vivo CONSTANTEMENTE atemorizado que en cualquier momento alguno de ellos o incluso yo podamos caer en esta maldad.
Apoyo sus argumentos de su carta al UNIVERSO el dia 7 de noviembre, y ruego a Dios SEÑOR DE LA VIDA que envíe SABIDURIA y CORAZÓN MAS HUMANO a nuestro Presidente para que pueda, como usted bien lo menciona, poner actos y medidas concretas, medibles y justificables a fin de que esta lacra ya desaparezca de nuestra sociedad.
Un abrazo solidario.
CA
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