miércoles, 10 de noviembre de 2010

Vicente

Dr. Sarmiento,

Esperando no ser imprudente, me permito escribir estas líneas. Tenía muchos deseos de hacerlo pero temía incomodarlo.

Vicente era muy amigo mío; compañero de ideología… Siempre lo denominé “El muchacho de la voz encantadora”. Cada vez que se lo decía se “foqueaba” y se sonreía. 

Nos conocimos en la Universidad. Teníamos muchos deseos de refomarla; de hacer un cambio en la manera en que se hacía política. Desafortunadamente nuestras diferentes ocupaciones nos distrajeron de nuestro cometido principal: Marcar la diferencia. Sin embargo, eso jamás limitó nuestro cariño ni nuestra amistad.

Ayer, mientras arreglaba mi habitación encontré los “boletines” que hacíamos, del supuesto partido que queríamos conformar. Al ver el nombre de Vicente y el registro que había llenado, simplemente se me partió el corazón. Aunque inmediatamente me reí al recordar tooooodas las bromas que nos hacíamos.

¿Sabe? El día del entierro de Vicente yo estuve muy temprano por la mañana en el cementerio despidiéndome de él. Aún no lo puedo creer, precisamente por lo que usted muy acertadamente anota en su Carta al Presidente: Vicente siempre luchó por una sociedad más justa; por una verdadera redistribución de las riquezas. Siempre decíamos que los delincuentes no eran los culpables; que simplemente eran víctimas de una sociedad capitalista degenerada que había abusado de ellos, dejándolos relegados. Cuando lo vi, le soy honesta, no sentí pena o tristeza, sentí odio, coraje, ira. Y, aunque le parezca absurdo, lo que jamás perdonaré es la forma deshonrosa en la que lo mataron, como si fuera cualquier cosa. Un hombre con tanta conciencia social; que arriesga el todo por el todo (desde ser estigmatizado por su ideología, hasta ser tomado preso o golpeado en revueltas) no puede ser irrespetado así.

En fin, doctor, cuente conmigo en todo lo que considere necesario, que si está en mis manos, yo estaré ahí. Ése será mi tributo a mi amigo y a mi compañero. Lo haré, a más de porque la considero una lucha justa, porque Vicente lo habría hecho por mí.

Saludos a su familia y mi compromiso para su lucha,

Con mucho cariño,




Mónica Bone Chica

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