miércoles, 10 de noviembre de 2010

Respuesta a su carta en El Universo

Respetado Dr. Sarmiento:

Con profunda reverencia ante su dolor, me permito presentarme ante Ud. a manifestarle mi solidaridad por la irreparable pérdida por la que atravieza y, también, con la firme decisión se sumarme a su propuesta de iniciar esta noble batalla contra la violencia que todos somos víctimas. Yo también he sufrido en carne propia acciones delicuenciales, y a mi hijo de 26 años por tres veces lo han asaltado con pistola en la cabeza; en mi casa vivimos en permanente tensión y cuando sale a su trabajo o compromisos en la noche, nos quedamos despiertos con mi esposa hasta su retorno. Esto no es vida, Dr. Sarmiento, y quien mas que Ud. para afirmarlo.

El éxito en las acciones depende mas de la pureza de los corazones que de los medios empleados, ya que por esta via se entra en armonía con las leyes de la Naturaleza influenciando en el medio ambiente. Los pensamientos, palabras y acciones son electromagnéticos y  reflejan, en primer lugar, la calidad de quien los genera, y, después, influyen en la sociedad a través de esa energía generada que, si es violenta, produce desarmonía en el ambiente. En nuestro País todas nuestras autoridades participan de una escalada de violencia, manifestada a través de palabras, intolerancia, confrontaciones innecesarias y mas demostraciones de que en su corazón hay una carencia de amor. La palabra es una proyección del pensamiento, por lo que el hablar correcto tiene su base en el pensar correcto, revelando la calidad interna de quien la pronuncia, por lo que la medida de la evolución de un hombre puede juzgarse por una simple palabra emitida por él.

Esta mala conducta genera semillas que a diario se siembran, germinan y fructifican en la sociedad, contribuyendo a producir las lamentables consecuencias que experimentamos en nuestro País, siendo su caso un ejemplo extremo del dolor que este mal comportamiento nos causa, y, que,  Ud. nos hace el favor de advertirnos para que no siga ocurriendo, a traves de unas muy conmovedoras palabras.

Hay un proverbio que dice: ¨No es lo que se dice lo que inicia una pelea sino lo que se contesta¨; sin ánimo de crítica destructiva sino todo lo contrario, me parece que es aplicable a lo sucedido en septiembre 30. 

Todos somos culpables de lo que pasa, unos por acción y otros por omisión; uno de mis profesores Jesuitas me dijo que el mal avanza por cuanto la gente bien intencionada se lo permite, por lo que, Dr. Sarmiento,  venciendo al igual que Ud. a cualquier temor, me sumo a su propuesta que será el mejor homenaje que podemos rendirle a su Sr. hijo, y a un padre que  a pesar de su dolor pero con infinito amor se entrega para evitarnos a otros que lo suframos.

Respetuosa y solidariamente

Julio Escudero

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