He leído su artículo. Me uno a su dolor y hago mías sus palabras y deseos. Yo tampoco quisiera que sea tarde para las demás familias de nuestra ciudad.
En muchos aspectos he coincidido con la opinión que tenía su hijo Vicente Francisco. Es entendible también, que por su juventud, no haya querido advertir sobre la responsabilidad de los encargados de velar por la seguridad ciudadana en nuestro país.
Todos de alguna manera hemos sido víctima directa de este azote. Es indescriptible el sentimiento de indefensión en el que estamos inmersos desde que las organizaciones criminales en sus diversas modalidades han tomado control sobre nuestras vidas.
No desmaye en su cruzada. Coincido con usted en que sí hay solución. Estoy seguro que el Presidente leerá su artículo y se conmoverá. Le ruego hacerme conocer cómo permanecer informado.
Que Dios bendiga su iniciativa y consuele a su familia!
Un solidario saludo,
Ing. Eduardo Jurado Béjar
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