miércoles, 10 de noviembre de 2010

Articulo

Apreciado Sr.Sarmiento,

Lamentablemente acabo de leer su carta en diario El Universo. Y digo lamentablemente porque el motivo que la inspira es un motivo de dolor para usted y su familia, y debería serlo para todos los ecuatorianos. No tengo palabras para expresar mi solidaridad, quiero unirme a su causa, es mi deber, es mi derecho como ciudadana también atemorizada.

Tengo tres hijos y un esposo que muchos días tiene que trabajar hasta entrada la noche. Cada día rezo para que no pase nada, para que regrese sano y salvo. Lo que debería ser normal en una sociedad, está dejando de serlo: hay que agradecer que nuestros seres queridos no se conviertan en víctimas…pero resulta que “nuestros seres queridos”, también son los de los otros, los suyos, los de todos.
Por eso me duele su pérdida y de alguna manera la vivo como propia: es el temor hecho realidad, es la confirmación de nuestros miedos más íntimos.

Hay que hacer algo, estoy de acuerdo con usted. Y si a quien le corresponde la obligación de hacerlo, no lo hace, hay que buscar en otros niveles la acción: cuente con mi familia y conmigo.
Es difícil decidirse, organizarse, buscar la manera. En el caso de mi familia, su carta ha sido un detonante. Espero que sea así también para muchos otros, y que del temor, pasemos a la acción.

No puedo restarle ni un gramo, ni un centímetro a la medida de su dolor, y quisiera. Pero puedo extenderle mi mano y decirle que estoy con usted, que cuente conmigo, aunque no nos conozcamos.

Un abrazo para usted y su familia,

Montserrat Serra

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