miércoles, 10 de noviembre de 2010

Alto a la delincuencia

Estimado Vicente:

                    Antes que nada nuestra mas profunda solidaridad por la terrible y dolorosa pérdida de su hijo. Todos estamos de acuerdo que no hay dolor emocional mas fuerte que la pérdida de un hijo. Permítame Vicente, acompañarlo real y efectivamente, mas allá de su dolor,  en acciones concretas que usted y un grupo de ciudadanos sensibles, podamos estimar que es lo que hay que hacer para combatir la delincuencia. Por lo poco que sé desde el punto de vista técnico al respecto, en  el combate a  la delincuencia hay un elemento esencial:   la organización ciudadana. No es tan fácil la tarea. En eso me encuentro colaborando muy modestamente en la ciudadela Miraflores de Guayaquil. Soy un abogado que ha pasado el umbral de la tercera edad, chileno, recientemente nacionalizado ecuatoriano, que ha regresado con su familia a mi querido Guayaquil. No obstante, en menos de seis meses han asaltado mi casa, mi oficina destruyedo puertas y seguridades y, hace muy poco mi esposa también fue asaltada en el interior de un taxi. Por otro lado, al venir de Chile, hago comparasiones odiosas sin quererlo, allá, Carabineros de Chile es una fuerza policial disciplinada, eficiente, muy capacitada y por otro lado la gente se ha organizado en comités de seguridad, con el apoyo Municipal  logrando avances importantes.
Concuerdo con usted absolutamente, en aquello de que basta de diagnósticos y percepciones; hay que hacer planes, acciones concretas, metas que se puedan monitorear y, nombrar  responsables que se puedan felicitar  o amonestar. Junto a ello, insisto, es fundamental la organización y participación ciudadana,  conforme a un plan común.
Decía al comienzo que nada es mas terrible que la muerte de un hijo. Si ello es obra de la delincuencia, como en su caso, usted y todos nosotros corremos el riesgo de experimentar otra sensación  terrible: la indiferencia de la gente y autoridades, "la cobardía social" para enfrentar el crimen colectivamente. Sinceramente aunque soy un hombre de 70 años, no quisiera para nada sumarme a es indiferencia. 
Vicente cuente conmigo, para lo que usted considere necesario como simple ciudadano, una reunión masiva en Guayaquil sería un buen comienzo.

Lo saluda muy cordialmente

Patricio Carlos Rodríguez Núñez

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